Archivo Akasha – La mente que se manifiesta en la materia viva, se remonta a experiencias lejanas de épocas del pasado remoto.

 

Canalizado por Eric M. La Cruz D., 18 de octubre del 2026

Abandonados a su suerte, los Seres humanos de esos momentos del pasado se explicaron así mismos la situación en la que vivían. Bajo el favor del Alba matutina, comprendieron que estaban en manos de la propia naturaleza. Así, condicionaban su existencia a la dureza de las circunstancias, sin un rumbo definido, y debían adoptar una actitud que les permitiera reflexionar y renovar las ideas necesarias para favorecer de inmediato sus propios esfuerzos en las labores de la vida.

Asímismo, cada persona procedíó una por una, a construir su personalidad humana, experimentar, aprender y actuar como un forma de vida orientada a transformarla, con el propósito de mantenerse siempre tranquila y sentirse  mejor que el día anterior. Vivían con la convicción de que podían aprender a  manejar su propia vida y esperaban definirla individualmente, a fin de ser capaces de generar cada mañana nuevas ideas y propósitos coordinando entre todos lo que llevaban dentro y poder darse cuenta que debían mejorar su funcionamiento como seres que existían gracias a sus antecesores. Estos por medio de su propio trabajo continuo, habían establecido normas que ayudaban a los nuevos  Seres humanos hagan su labor en favor de toda la comunidad. Esta, renovada por el conjunto de personas capaces de realizar su labor colectiva, para superar las dificultades y alcanzar resultados mediante el esfuerzo diario, generaba su  propio bienestar y permitía superar las pruebas en cada desafío de la vida.

Por ello, vivir de manera sencilla fue la mejor decisión que pudieron adoptar para continuar de acuerdo al orden natural. La naturaleza les proporcionaba  alimento constantemente y contribuía al bienestar de la comunidad lo que les permitía dedicarse a otras actividades. Gracias a ello, lograron mejoras para el grupo, pues, como comunidad nómada, aprendieron a pensar colectivamente cada día de sus vidas. También desarrollaron mejores expectativas gracias a su  disposición para ayudar a los demás. Esto les permitió sentirse más tranquilos y evitar que la supervivencia dependiera únicamente de la suerte,  convirtiéndose en una costumbre propia de toda comunidad nómada. Sin embargo, esta forma de vida también presentaba desventajas que podían resultar desvastadoras ya que sobrevivían con gran esfuerzo y, en ocasiones, caían en al monotonía. Esta situación no contribuía al bienestar individual ni al de sus compañeros.

Los recíen nacidos seguían los ejemplos de sus antepasados, se les brindaba apoyo para desarrollar sus propia vida y mantener, día tras día, los medios necesarios para subsisitir. Llevar una vida inútil significaba permanecer completamente inactivo; es decir, no buscar soluciones para protegerse de las bestias salvajes. Por ello vivían atemorizados cuando se aventuraban solos en la naturaleza divina. En el interior de la comunidad, expresaban con ciertas limitaciones lo que sentían y contribuían a satisfacer las diarias necesidades cotidianas del grupo. Vivían  sintiéndose incapaces de defenderse ante la furia de la naturaleza-Dios. Caminaban por diferentes lugares en busca de alimento, cazaban a sus presas y bebían el líquido que les brindaba mayor vitalidad.

En épocas remotas los seres humanos sentían cierto desconcierto porque al vivir como seres vivos, era necesario el progreso de cada uno de los mienbros de la comunidad. La unión entre ellos permitió satisfacer las necesidades colectivas y brindarse apoyo mutuamente para vivir de manera más tranquila y armoniosa.

Necesitaban que algo los ayudará a sentirse mas fuertes y valientes, mientras reflexionaban sobre qué hacer cuando se encontraban fuera, en medio de la naturaleza. Al permanecer unidos, comenzó a desarrollarse progresivamente una cálida sintonía, después de atravesar el miedo juntos, las personas dejaron de estar solas dentro del grupo y pasaron a resonar entre sí. La fuerza que buscaban terminó siendo una cálidez compartida.

Esta breve reseña de cómo sintieron y vivieron en el pasado remoto, así como de la forma en que construían su existencia día tras día. Al ser caminantes expuestos a un peligro constante, permanecían atentos para defenderse de cualquier acontecimiento que pudiera amenazar su supervivencia. Al mantenerse unidos, se sentían más fuertes, seguros y con cierta tranquilidad. Así, con los momentos que transcurrían, llegarón a percibir que el sentimiento del Amor aún no estaba claramente definido; solo lo entendían como una forma de protección que experimentaban de manera inmediata.

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